Habia una vez una plebeya
que conocio a un principe.
Todo parecia tan perfecto,
que la pobre penso que era un sueño,

Pero,las risas,las manos entrelazadas,

la complicidad,le deian que era verdad.
Porque solo les unia sentimientos,
ni las riquezas,ni las cosas materiales.
Durante dias compartieron tantas
cosas bonitas,tantas miradas,largos
paseos,coversaciones amenas,
discusiones simpaticas.
Enfados, ninguno,ya que los
dos hablaban el mismo idioma,
sin hablar.
Esta mañana la plebeya se
desperto y fue cuando se
dio cuenta de que todo era un sueño,
que todo habia desaparecido.
Ahora la pobre plebeya vive
de aquellos momentos vividos,
aquellas caricias,suspiros,besos,
abrazos,aquellas frases sin terminar,
o aquellas frases que los dos decian
a un mismo tiempo.
Pero todo eso no fue suficiente
faltaba lo mas importante.
La confianza,la oportunidad
que toda persona,sea como
sea,se merece.
Por eso este cuanto termino
no feliz como suelen acabar,
acaba como la triste historia
de la bella y buena Pocahontas.
El principe volvio a su castillo
y la plebeya volvio a su
humilde casa,un hogar,
lleno de amor,de cariño,de besos,
de respeto,de tolerancia y de unos
seres magicos que irradian una luz
que nadie podra igualarla.
El amor se da gratuitamente.
El respeto hay que aprenderlo.

Juzgar sin conocer es un delito.
Juzgar por las apariencias,
es triste,cuando lo unico
importante en esta vida
es el corazon,sobre todo
el GRAN CORAZON
DE LAS PERSONAS
HUMILDES.